Alguien nos arrojará a la calle y nos pedirá reunir a todos por parejas mientras el diluvio llega…
Alguien nos bautizará en un río y resonará nuestro nombre entre las piedras…
Alguien humedecerá con sus labios nuestra piel y dilatará nuestros poros con su lengua…
Alguien nos bañará vestidos y nos secará desnudos y pondrá nuestros sueños en el tendedero de afuera…
Alguien nos lavará los pies con espuma de mar y podremos caminar entre las brasas recubiertas con traidora ceniza (saludos Horacio)…
Alguien pondrá gotas en nuestra nariz y podremos olfatear la mentira que esconden los aromas…
Alguien nos frotará con aceite de coco y soñaremos con palmeras salvajes mecidas al viento del trópico…
Alguien nos salpicará con furia y humedecerá nuestros párpados y viviremos en medio de la tormenta…
Alguien nos remojará en agua de azares (no de azahares) y nuestros sueños serán dulces, deshilvanados (Saludos Jorge F. Hernández)…
Alguien inventará agua milagrosa y perfumada. Nos la untaremos para olvidarnos del sudor de nuestros afanes y quedaremos renovados…

