Apuntes de la categoría: Historias al pasar…

La mirada del otro

Fecha: 19 de octubre de 2011 Categoría: Historias al pasar... Comentarios: 4

Cuando alguien nos mira con objetividad nos sacude. Lo que pensamos de nosotros mismos es puesto a prueba. Nos percatamos de cosas que apenas intuíamos. Me sucedió una vez. Yo me consideraba afable y bondadoso, incluso simpático. En un ejercicio de franqueza algunos observadores me dijeron todo lo contrario. Decidí cambiar, modificarme, reinventarme. Un ejercicio posterior de observación, dotado de la misma franqueza, volvió a sacudirme. Mis esfuerzos habían sido vanos y todo se redujo a un poco de buena disposición anímica. Decidí entonces ser yo mismo sin tapujos ni caretas. Creo que todo cambió para bien. Lo extraño es que ahora nadie se atreve a decirme algo. Es más, ya ni me observan…

No pediré perdón…

Fecha: 2 de mayo de 2011 Categoría: Historias al pasar..., Sin categoría Comentarios: 4

Cuando me vaya no pediré perdón.
No le diré al juez que me arrepiento.
Le diré, eso sí, la verdad:
que amé más de la cuenta,
que pequé por exceso,
que incurrí en un poco de aquello que se dice desmesura.
(Grave quizás, pero no tanto)
No negaré, además, aquello que de lo bueno hice
poco a poco, cuantas veces pude:
que me alegré con la lluvia
y con los días intensos,
que me reí de algún tonto
y también de los listos,
que me di de topes
pero conmigo mismo.
Eso sí, le diré con orgullo que di mucho
tratando de regresar lo que me dieron.

Mínimo catálogo de nuevos derechos…

Fecha: 7 de marzo de 2011 Categoría: Historias al pasar... Comentarios: 4

Tenemos derecho:

A ser insoportables de vez en cuando, sin que los demás nos traten como lo que somos, es decir, insoportables…

Al disimulo sin que se note (y si por algo se nota entonces reivindicamos el derecho a disimular sin padecer consecuencias)…

A llamar desgraciado al agraciado, pero eso sí, sin que nos llamen envidiosos, porque a veces no es envidia, sino un poco de equilibrio para el mundo…

A cantar feo sin estar borracho o también a no cantar, por más que los amigos lo exijan…

A bailar sin música y por el puro gusto, diciéndolo todo con el cuerpo, un cuerpo dueño de sí o desmadejado…

A gozar dos parejas (una para el mundo, otra para el corazón) sin que a nadie le importe y sin que tales parejas lo discutan más allá de lo necesario…

A elegir lo contingente y aborrecer lo perdurable, más allá de cualquier frivolidad o ligereza…

A molestar a otros sin que los susodichos se molesten y se hagan los sentidos…

A la pasión sin que estorbe el amor (y menos el compromiso)…

A comer postre sin engordar (o a engordar sin ser señalados, mucho menos por esas erráticas campañas que hacen sentir a los gordos como el fracaso de las políticas públicas)…

A claudicar sin vergüenza y sin arrepentimiento (y sin ser excluido de las listas de cazadores de talentos)…

A deambular sin prisa, sin orientación, sin sentido y, si se puede, sin nada encima…

A la indiferencia sin complejo de culpa… después de todo al Universo no le importará mucho nuestra «actitud comprometida»…

A no preocuparse por lo que sucede o sucederá esta noche con el mundo, pues a final de  cuentas seguirá rodando con nuestra aprobación o nuestra enérgica protesta…

Apuntes a destiempo…

Fecha: 25 de febrero de 2011 Categoría: Historias al pasar... Comentarios: 2
  • Uso mi reloj para recordar que no seré el mismo cuando vuelva a verlo…
  • No me importa el tiempo, estoy hecho de él. Uso el reloj para contener mis ansias…
  • Si no existieran los relojes seguiríamos vivos. Sólo por eso resultan superfluos…
  • Decía Einstein que el tiempo es relativo, pero no le creas mucho: los genios vienen al mundo a reírse de nosotros…
  • Los relojes son un invento para darle sentido al tiempo humano, no al total. Si el tiempo se detuviera sólo servirían para contar historias…
  • Imaginé un reloj sin carátula y con manecillas girando a toda velocidad: lo patentaré como el ventilador de pulsera.

Eso haré…

Fecha: 14 de enero de 2011 Categoría: Historias al pasar... Comentarios: 2

Lloraré por los días perdidos

Pronunciaré mi nombre sin adjetivos

Intentaré leer…

Y si no preguntan no responderé

Dejaré que las telarañas cundan por mi oreja…

Pegaré mi lengua al paladar

Cerraré los ojos

Apretaré mi carne contra los huesos

Diré que no me encuentro

Daré vueltas y regresaré

Desandaré mis pasos

Me imaginaré al revés…

Y si se descuidan, me daré de besos frente de un hotel