Ah sí. Mi historia entre sus dedos…
El problema es que no se lava las manos
Ah sí. Mi historia entre sus dedos…
El problema es que no se lava las manos
Depresión tropical:
1. Extrañar a alguien que se fue y no volverá mientras miras el mar.
2. Hacer un recuento de aquellas metas imposibles en tu vida mientras bebes un coco.
3. Saber que nunca podrás disfrutar un crucero de lujo porque sufres de mareos.
Una vez subí a La Cumbre y me sentí, como Ciorán, en la cima de la desesperación. Alguien me gritó, desde muy lejos: «deja de lamentarte y bájate, mejor». Lo hice, no tanto por el grito sino porque me dio hambre. Seguí leyendo a Ciorán mientras desayunaba, plácido, en el Hotel Costeño. Otro día evitaré esas cumbres y llegaré directo al restaurante. He dicho.
Sólo sé que no sé nada, se dice que dijo Sócrates (pero nunca lo dijo así). Yo sólo sé, siguiendo a José José, que fui de todo (bueno, casi todo) y sin medida.
A veces me siento tan harto que me arrepiento por no seguir, cuando pude hacerlo, el perfumado camino de la anarquía.
Ya no puedo olerla, perdí su aroma entre tanto perfume barato saturando mi nariz.