Lo raudo es autocrítica en acción. Pasa a toda velocidad porque se sabe efímero y quiere acortar la distancia frente a lo inevitable. Lo que quiere pasar de prisa no quiere ser analizado de cerca… (Variación sobre una idea de Theodor W. Adorno)
Lo raudo es autocrítica en acción. Pasa a toda velocidad porque se sabe efímero y quiere acortar la distancia frente a lo inevitable. Lo que quiere pasar de prisa no quiere ser analizado de cerca… (Variación sobre una idea de Theodor W. Adorno)
Muchas veces el freno se disimula con el acicate…
Lo mejor es aceptarse como la chatarra que seremos. Después de todo, lo antiguo puede llegar a ser un clásico…
Eso que llamamos «actualización» es algo que entra a fuerzas. Es un intento por retrasar lo inevitable…
Encadenar a la Fortuna, sometiéndola a una lógica fría o a un método agobiante, es un absurdo. La Fortuna es lo inesperado, la fascinación del acontecer, el sabor del mundo. La historia de lo humano es la obsesión por impedir el accidente y llegar a la insípida previsión.