Existen palabras inasibles: pasan raudas y no logramos atraparlas. Otras son misteriosas, de extraño significado: se alojan con facilidad en nuestra cabeza pero permanecen oscuras al entendimiento. Pasan los años y de repente, sin proponérnoslo, por asociación con algo que se abre frente a nuestros ojos o que se escucha por allí, adquieren luz y logran ser comprendidas.

