Antagonismos

Fecha: 9 de enero de 2026 Categoría: De lo cotidiano Comentarios: 0

Dicotomías…

Las dicotomías, oposiciones o contradicciones parecen dominar la existencia: luz y oscuridad, calor y frío, bondad y maldad, entre muchas otras. No estoy seguro, sin embargo, si tales extremos son un reflejo de la realidad o sólo su apariencia. Como suele decirse: la vida está llena de muchos tonos de gris entre el blanco y el negro, es decir, son muchas las alternativas a elegir como para reducirlas a un extremo o al otro. Pero bueno, las contradicciones, así sean aparentes, tienen efecto en nuestra percepción de la realidad y con ello la influyen.

La actitud política no es ajena a ese juego de antagonismos. Los líderes, a lo largo de la historia, usan esas oposiciones para asegurar una base leal y confrontarla con «los otros», es decir, los adversarios o enemigos. El expresidente Andrés Manuel lo hizo con maestría: dividió a la sociedad entre los suyos y los antagónicos, acompañando a la división de diversos apodos y epítetos. Le salió muy bien. Ahora existen los fanáticos de su credo y legado confrontados con los odiados adversarios. Es una división que llegó hasta el interior de las familias y generó posturas antitéticas hasta en las amistades más antiguas. Eso le beneficia mucho al poder, pues quien divide domina según el viejo refrán latino.

Ahora bien, la oposición entre izquierda y derecha, tan usada por la administración federal pasada y la actual, es un poco elusiva. Existen actitudes de izquierda y derecha, por lo menos desde la lógica política tradicional, radicadas a veces en el mismo individuo. Todo depende de la circunstancia o el contexto.

Los viejos parámetros de la izquierda a veces suenan burdos y poco aplicables en el presente, como le sucede también a la derecha. Un ejemplo puede ser elocuente: antes se calificaban de derecha tradicional mexicana a las personas muy religiosas y ahora ni siquiera se recuerda tal referente.

El presidente Andrés Manuel, incluso, intentó recuperar la vieja división partidista del siglo XIX: liberales y conservadores. Pero, de nuevo, tal división suena poco creíble y casi imposible de aplicar en estos momentos, donde las oposiciones transitan por distintas vías.

Existen, sin embargo, dicotomías más actuales y poderosas. Para mi, la circunstancia política del mundo parece dividirse entre las siguientes:

*Demócratas contra autoritarios (incluso dictatoriales).

*Partidarios de la libertad contra partidarios de la represión.

*Proclives al pensamiento libre y propensos al fanatismo.

*Republicanos (equilibrio de poderes) contra No-republicanos (promotores de la concentración del poder)

*Federalistas (poder en las entidades) contra centralistas (poder en el centro del país).

*También existen quienes piensan criticando al poder y quienes piensan defendiendo al poder (circunstancial).

Aparecen además, aunque suene increíble, otras dicotomías como la siguiente:

*Los que defienden al narcotráfico (porque los narcotraficantes son nacionalistas y «crean empleos», se ha dicho por allí) y los que creen que el narcotráfico terminará arruinando al país.

En fin, existen antagonismos a la vista y otros no tan evidentes.

Habrá que pensar en torno a ellos y cuidarnos de no caer en el peor de los extremos.

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