El alma no existe.
Es el invento de algún griego
espantoso,
que dijo ser hermoso
por dentro.
El alma no existe.
Es el invento de algún griego
espantoso,
que dijo ser hermoso
por dentro.
De un tiempo a esta parte el pasado camina conmigo. A veces lucha por detener mis pasos, pero luego desiste, calla y sigue caminando. Quizás añora el color y dejar de ser la sombra. Quizás sólo quiere no ser olvidado.
«Ya te olvidé»
―dije un día―
pero no fue cierto…
Sucede que apenas me voy
y regreso (a escondidas)
para mirarte de nuevo.