Quedarse con las cosas malas que suceden es una de las manías humanas: somos obsesivos en atesorar aquello que nos daña.
Quedarse con las cosas malas que suceden es una de las manías humanas: somos obsesivos en atesorar aquello que nos daña.
¿Puede existir algo más interesante para leer que los grandes propósitos, los grandes pecados y los grandes ideales?
(Reflexión después de leer una vieja entrevista de Harold Robbins)
Cuidado con aquello que se reprime: saltará en algún momento incómodo. Es mejor dejar que brote, que asome la cabeza de vez en cuando.
Nuestros defectos pueden ser grotescos y desagradables, pero están allí por algo. Quizás fueron muy útiles en algún momento de nuestra vida. Desconfío de quienes los critican con ligereza. Me da la impresión que los envidian en lugar de rechazarlos. Además, algunos de los defectos que poseemos nos ayudaron a sobrevivir y quizás, en cierto momento, puedan ser una plataforma para saltar y sobresalir.