Puedo controlar mis emociones, sujetarlas, amordazarlas, contenerlas, a veces hasta esconderlas y, en casos extremos, disfrazarlas. Pero no puedo evitarlas. Las siento, las vivo, las sudo y luego decido qué hacer con ellas.
Puedo controlar mis emociones, sujetarlas, amordazarlas, contenerlas, a veces hasta esconderlas y, en casos extremos, disfrazarlas. Pero no puedo evitarlas. Las siento, las vivo, las sudo y luego decido qué hacer con ellas.
Ayer quise ver algo, pero pasó tan rápido que no logré verlo. Por comodidad me dije que no existe. Si quiere existir que pase despacio para verlo.
Es fascinante la reencarnación: significa la oportunidad de hacer las mismas estupideces en otras vidas.
La máquina me mira, parece interrogarme, espera, bosteza y oprime con desgana mi teclado. Somos máquinas sentadas frente a frente..
¿El secreto de la longevidad? Un anciano me lo dijo hace mucho:
Aquí sigo, insisto, perduro. No existe un secreto, es sólo decir «me quedo» y no escuchar a quienes dicen que debes irte.
Quizás sea el secreto de tantas osadías y persistencias.