Apuntes de la categoría: Eso que brota

Juego de párpados

Fecha: 18 de febrero de 2019 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0
Cierro los ojos.
Mis párpados son espejos.
 
Veo mi oscuridad,
mis destellos,
las líneas que olvidé,
mis garabatos en el alma…
 
Cierro los ojos.
Me veo en los tuyos.
 
Cierro los ojos.
Entiendo que al final alguien nos cierre los párpados,
pero quizás ya estaban cerrados desde hace años:
haciendo como que veían
ese pálido contraste con la oscuridad,
percibiendo la luz a cuentagotas,
contando a puños fotones o candelas.
 
Cierro los ojos.
Aun así, lo entiendo…
pero nadie nos los abrió cuando nacimos.
Nos hicieron llorar, quizás,
pero los párpados los abrimos solos.
 
¿Por qué entonces nos los cierran?
Deberían dejarlos abiertos,
para ver al final lo que se viene.
 
Cierro los ojos.
Deberíamos dormir con los párpados abiertos
para recordar lo que soñamos…
 
Cierro los ojos.
Abrir uno, cerrar el otro,
Tal y como se deshojan margaritas,
mientras la noche dura…
 
Cierro los ojos.
Los párpados deberían cerrarse y abrirse a toda velocidad
para que las pestañas vuelen como el colibrí.
 
Cierro los ojos.
Que los párpados se agiten por la noche,
a velocidad de ventilador
para ahuyentar a los mosquitos…
 
Cierro los ojos.
Mis párpados te siguen,
cuentan tus pasos,
los reproducen en silencio,
cuando nadie los mira.

Gozo de palabras

Fecha: 15 de febrero de 2019 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0

Tumbarse,
tumbar a alguien, que el fin es lo de menos.
Sí, hay tumbos bélicos y gozosos.
Mientras tanto dar de tumbos,
Retumbar, pues.

Tapar(se), destapar(se), volverse a tapar.
¡Tápate un poco, que andas enseñando mucho!
¡Tápate que hace frío!
Taparse que la piel escuece, sea por frío o por deseo.
¡Tápate conmigo! (así lo dijo Mauricio Garcés)
O bien: ¡deja que otros se tapen contigo…!
O también: ¡deja que ellas se tapen con lo que queda de mí!

Trepar,
treparse a sí mismo sin tropezarse con lo que fue,
lo que pudo ser,
lo que será…
Treparte sin perderme por tus profundos abismos.
Trepar mientras trepida lo trepado.

Tronar,
Eres trueno mientras lo digo.
Que el mundo truene…
Trueno truenos contigo.
Tronemos (que todo cuero es tronante)
¡Tronamos! (así se dice cuando nos vamos o nos quedamos)
Tronando te digo.

Afuera espera el foro.
¡Fuera todos!
Primero a calcular el aforo.
¡No huyan, desaforados!
Quienes salgan del foro perderán el fuero.

Fregar.
Dejar de fregar en la refriega.
Ráfaga fregada.
Fregar o no fregar, pecado de anticipación.
Friegas y friegas, mientras fregamos…
No friegues, deja que todo se pierda en la refriega.

Tiñe Toña su pelo…
Afuera resuena el tañido
(Las campanas me recuerdan que bajo el paliacate puedes encontrar tiña)
Como sea: me siento desteñido.

Mentira

Fecha: 14 de enero de 2019 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0

«Ya te olvidé»

―dije un día―

pero no fue cierto…

Sucede que apenas me voy

y regreso (a escondidas)

para mirarte de nuevo.

Mis palabras

Fecha: 7 de enero de 2019 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0

Mis palabras deben ser dichas.
Sin la voz son garabatos
Mis palabras sólo existen en voz alta.
En voz queda se olvidan.

Palabras que se inventaron
y se extraviaron en los archivos,
aguardando opacas,
diciéndose solas,
expresándose y repitiéndose,
rebotando en los anaqueles
aguardando los sonidos de mi vida.

Otras (que logro decirme) saben a viejo.
Apenas se dicen escaldan la lengua
y deben masticarse lento,
se dijeron tanto antes de mis tiempos
espolvoreadas con cartón y olvido,
que se quedan pegadas,
charamusca entre las muelas,
caries de color cobrizo
herrumbre en las encías.

No todas ―digo―
las hay amargas,
como los días perdidos,
cuando deambulaba sin hacer,
hablando por hablar,
diciendo que aprendía
y sólo postergaba,
diciendo que hacía
mientras pasaba.

Algunas palabras se apachurran,
achatándose a mis súplicas,
otras se vuelven altivas
como gato mirándome.

Las hay que sisean como víboras,
se arrastran ―digo otra vez―
pero no huyen,
se acurrucan bajo la mesa
aguardando mis talones.

Otras se muelen
y después de molidas se amasan
(con un poco de agua perfumada,
para el disimulo)
mientras alguien las extiende
sobre el comal de la página,
o se dejan mecer entre mis dedos,
como si fueran aquel niño mágico:
¿Pulgarcito se llamaba?

Brotan de muy abajo,
de un pozo profundo,
donde nadie arroja monedas
porque no cumple deseos.

Un día pedí uno
(un deseo, digo)
pero rebotó tanto
que al llegar arriba ya no era deseo,
sino sueño,
un vago recuerdo de lo que fue
como el rostro que amé una vez
antes de perderse en su propia historia.

Ser o no ser

Fecha: 10 de diciembre de 2018 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0

Vivir es ser.

Morir es no ser.

Queda claro.

Pero entonces…

¿Dónde quedamos los que no sabemos quiénes somos?

¿Los que estamos sin estar?

¿Los que habitamos por allí sin vivir en realidad?