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Hacerse y hacer

Fecha: 16 de agosto de 2021 Categoría: Agudezas Comentarios: 0

Sospecho que la existencia es un continuo hacerse a sí mismo y hacer algo por los demás.

Con los años se hace más difícil seguir haciéndose a sí mismo y lo que se hace parece cada día menos bien hecho.

Morir quizás sea no poder hacer más para sí mismo y para los otros.

Dejar de hacerse y de hacer.

Eso creo.

Símbolos

Fecha: 16 de agosto de 2021 Categoría: Apuntes de poder Comentarios: 0

Todo poder y más el naciente exige de símbolos. El aparato que rodea al poder tiene una misión: persuade aún antes de que pueda sentirse. Avisa antes de golpear. Cuando el poder decrece, sin embargo, sólo queda el símbolo que se vuelve más y más aparatoso. Se vuelve oropel.

 

Podría ser una fórmula para la comprensión: a mayor poder el simbolismo es equivalente. A menor poder el simbolismo crece intentando mantener las apariencias.

Fundación

Fecha: 16 de agosto de 2021 Categoría: Apuntes de poder Comentarios: 0

La fundación de una ciudad es un tema apasionante. Los pueblos del Mediterráneo, en especial los griegos, fueron hábiles fundadores y (lo dijo Asimov en una expresión feliz) salpicaron de ciudades las riberas de ese mar y del Negro. Existe un relato apasionante de la fundación de Roma debido a Livio. Rómulo y remo se disputan el liderazgo y lo dejan a la voluntad de los dioses. Se aíslan para recibir los presagios. uno va al monte Palatino y otro al Aventino. Remo mira seis buitres y Rómulo doce. La disputa por el poder termina de forma sangrienta y Remo perece. Lo primero que hace Rómulo es trazar la ciudad y fijar sus limites, es decir, el deslinde para erigir murallas. Después se dedica a establecer los ritos religiosos, adoptando ritos locales (el rito Albano le dice Livio) aderezados por un rito griego, el dedicado a Hércules según lo fijó Evandro. En seguida dicta las leyes a las que deberá sujetarse su comunidad. Livio anota algo magnífico: para consolidar su poder se enaltece a sí mismo por medio de señales exteriores de su autoridad. La más importante es la organización de doce lictores, quizás como referencia a los buitres del augurio de poder, a una costumbre etrusca o a la concurrencia de doce tribus en la creación de la ciudad. Después organiza al senado en número de cien y define así a los primero padres o patricios de su ciudad. En suma: establecer linderos, fortalecer el perímetro, definir los ritos religiosos, dictar leyes, rodear de símbolos al poder y organizar las instituciones de mando. Tales son los pasos definidos en esa historia para una fundación exitosa.

Hechuras

Fecha: 12 de agosto de 2021 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0
Alguien dijo, quizás fue Heráclito,
Protágoras o Empédocles,
(pero yo prefiero creer que fue Heráclito
tan sólo por amor a la resonancia
de su nombre…)
Nota 1: sabemos que no fue Parménides.
Nota 2: eso lo aclaró Platón en su «Teeteto».
Dijo —estaba diciendo—
que en realidad ninguna cosa existe,
pues todas están haciéndose.
Cosa cierta,
mi piel se hace cada día
sus escamas se diluyen en polvo
y lo que ayer sentía hoy se disipa,
los ojos fluyen, miran de nuevo
olvidan lo mirado para mirar dos veces,
y la pasión húmeda se recarga
cuando duerme el deseo
y reposa (desparramado)
lo deseado.
Cosa cierta
—sigo diciendo—
pues crecemos y ensanchamos
por mandato de la especie
y por obra de los años,
pero el ser sigue mudando
y lo que fue ayer es otra cosa hoy
siendo la misma…
¿No fue Heráclito el que dijo
que nadie puede acariciar dos veces
la misma piel?
¿No dijo él que todos entramos
como no entramos
en los mismos misterios del cuerpo amado,
tanto como somos
y no somos
los que estamos en ellos?
Pero quizás no lo dijo él,
quizás fue Protágoras o Empédocles
y me engaña la preferencia sonora
de su nombre…
Nota 3: Y ahora que lo pienso
también pudo ser Parménides
y Platón está equivocado
o lo dijo mal en el Teeteto
(se dice que estuvo equivocado
en tantas cosas)
Lo importante es que parece cierto
que ninguna cosa existe
que sólo están haciéndose
y al hacerse a diario
agotan su energía.
Eso se confirma:
con los años se hace más difícil seguir haciéndose
y lo hecho se ve cada día menos bien hecho…
Morir, entonces, es ya no poder hacerse.
Eso debe ser.
Buscaré si Heráclito (o todos los demás)
dijeron algo sobre eso.

 

El mito del abandono y del origen

Fecha: 12 de agosto de 2021 Categoría: La inspiración clásica Comentarios: 0

La historia ya ha sido analizada desde muchos puntos de vista (nada mas habría que recordar a Joseph Campbell), pero sigue fascinante y digna de nuevas reflexiones. El hijo de dudoso origen paterno, pero ligado a una familia de poder por parte de la madre, es ocultado del mundo y dejado a la voluntad de la naturaleza, sobre todo en un río. La supervivencia es azarosa o bien determinada por la voluntad divina. Interviene un padre adoptivo que no sólo rescata y preserva, sino que oculta. En el caso de los gemelos Rómulo y Remo participa una loba que los alimenta mientras llega el pastor Fáustulo. El o los bebés crecen y con los años reniegan del cómodo destino de la vida marginal (pastores, por ejemplo) y revelan un temperamento más dado a los peligros y  proezas, hasta que logran reencontrarse con su destino original. Este mito está asociado, muchas veces, a la paternidad incómoda, que se liga al origen divino. La mujer, una doncella, es elegida por el dios para brindar un hijo semidios al mundo, esa particular combinación de poderes divinos y terrenales que es tan propia del Mediterráneo o al menos es allí donde lo conocemos mejor. Nadie podría creer esa intervención divina, lo cual inspira el sigilo y el drástico abandono de las crías, que así se enfrentan a un mundo de peligros. En el caso de Jesús el peligro es evidente pues pesa sobre él una cacería alentada desde el poder, aun cuando su bautismo de agua llegará hasta que decide su destino. Tales gérmenes culturales nos siguen de alguna forma, pues hay una etapa del ser de talento, incrustado en una familia modesta, donde se supone o se desea un origen alternativo, como si fuese un adoptado. Es un intento de explicar una pasión o talento extraordinario (o su suposición) en una circunstancia ordinaria.