No saber quiénes somos es una delicia. Sócrates nos arrojó al abismo del conocimiento de nosotros mismos. A veces es mejor ignorarnos…
No saber quiénes somos es una delicia. Sócrates nos arrojó al abismo del conocimiento de nosotros mismos. A veces es mejor ignorarnos…
Existen diccionarios de voces pero no encuentro ninguno que detalle los silencios…
Existen diccionarios del conocimiento enciclopédico, pero ninguno del conocimiento de mis días cotidianos.
Existen diccionarios del amor a la sabiduría, pero ninguno del amor a vivir entre nosotros.
Quisiera uno que deje de aspirar al mucho saber y aspire al saber mediano, de las pequeñas cosas que pueden servir sin vanidad ni cuidado.
Lo confieso: mi devoción por ella es cercana al fetichismo. La coloco cerca de mí y la aprisiono si creo que puede escaparse.