Alguien dijo, creo que Heráclito, que la flecha no busca al blanco: es el blanco el que busca la flecha. Muchos tienen esa extraña predilección, ser un blanco y atraer las punzadas de la vida. Tienen la fijación de San Sebastián.
Alguien dijo, creo que Heráclito, que la flecha no busca al blanco: es el blanco el que busca la flecha. Muchos tienen esa extraña predilección, ser un blanco y atraer las punzadas de la vida. Tienen la fijación de San Sebastián.
La creación, si vale algo por sí misma, se advierte de inmediato, pues sucede irremediable hasta su culminación. Mientras sale al mundo, mientras se logra, logra ser al mismo tiempo lo que sucede y lo que sucederá…
Llega la noche… las vueltas en una cama solitaria quemarán en cada rotación las más anhelantes obsesiones, hasta que llegue el nuevo día y con él se imponga, como la camisa de fuerza del lunático, la estabilidad por todos aceptada.
«Es torpe burlarse de la velocidad del desarrollo, frente al cual el de la primera mitad del siglo parece como de un carruaje, y del nervioso intercambio de lemas, en el cual se queman ellas mismas anhelantes las más recientes tendencias. El arte de alto rango parece librarse de algo de la pretensión fetichista de la propia duración. Con su velocidad ejerce al mismo tiempo una crítica de sí misma.» Theodor W. Adorno
Lo raudo es autocrítica en acción. Pasa a toda velocidad porque se sabe efímero y quiere acortar la distancia frente a lo inevitable. Lo que quiere pasar de prisa no quiere ser analizado de cerca… (Variación sobre una idea de Theodor W. Adorno)