Ella comete un hurto: el de sí misma
(lo dijo Justiniano en su Digesto)
Elude los afanes,
escapa del alcance,
desenreda el cuidadoso tejido que la envuelve.
No es libertad lo que busca:
es impedirme.
Ella es ladrona que se roba de mi.
Tocar algo en el instante, cualquier cosa, para saber que estoy ahí y que en ese lugar y en tal momento está mi vida, mi presente auténtico, mi yo en totalidad, más allá de los momentos pasados o los momentos que pasarán. A veces olvido que la vida es lo que está sucediendo y no lo que pienso que sucede. Por eso palpo, para situarme.
¿Cómo olvidar lo soñado?