Y mientras tanto aquí, donde acaba el oleaje, apelmazando mi arenoso corazón antes que se desmorone y se lo lleve la marea.
Y mientras tanto aquí, donde acaba el oleaje, apelmazando mi arenoso corazón antes que se desmorone y se lo lleve la marea.
Si viviera frente al mar construiría allí cada tarde, casi al anochecer, alguna arquitectura efímera, una arenosa y frágil edificación, para dejarla a merced de la marea como una metáfora de mis empeños por construir y reconstruir frente al vaivén de un oleaje indiferente.
Disfrutar la luminosidad de la noche antes que llegue la oscuridad del amanecer.