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Aporías

Fecha: 1 de enero de 2018 Categoría: Agudezas Comentarios: 0

Algunos pasajes son impracticables, son caminos que no llevan a nada, que seducen al inicio pero luego desencantan. Aporías les decían los griegos: a (no) y poría (pasaje), queriendo decir que no se puede pasar a través de eso. A lo largo de los años he caminado por muchos así, por pura terquedad, intentando domesticar lo salvaje, hacer florecer lo yermo o suavizar lo escarpado. Después venía, como era inevitable, la desilusión, la inoportuna conciencia de que todo fue un error. Espero este año evitar las aporías. Ser menos terco, menos explorador, menos desafiante. Espero tener la sabiduría de aceptar sin osadias lo que no puede ni debe transitarse.

Tan sólo contemplar

Fecha: 31 de diciembre de 2017 Categoría: La irreflexiva reflexión Comentarios: 0

Entre emprender, comprender o contemplar prefiero el solo contemplar.

Emprender implica impulsar o transformar y a veces el mundo no necesita cambios y más odiseas, sino el simple deleite de la existencia.

Comprender implica intentar aprisionar la realidad en un concepto, una idea, una fijación… a veces hasta en un estado de ánimo. Todo ello suena bastante deplorable, como si estuviéramos atrapados en la obsesión por el dominio.

En cambio, contemplar aquello que nos rodea, hasta saciarnos de su belleza o incluso de su imperfección, implica gozar de lo que existe sin lamentarnos de que exista ni cuestionarnos por su razón de existir.

Debo confesar, con cierta vergüenza, que gran parte de mi vida me la he pasado emprendiendo y comprendiendo, en lugar del simple gozo de contemplar sin complicaciones.

Bueno, nunca es tarde para cambiar. Puede ser un buen propósito para iniciar el año.

Ser o no ser (o el recurso del pellizco)

Fecha: 31 de diciembre de 2017 Categoría: La irreflexiva reflexión Comentarios: 0

Supongo que soy, que existo, pues estoy preguntándome por algo y trato de responderlo. Por lo menos eso decía el buen Descartes: pensar implica existir. Pero no estoy tan seguro. Descartes todo lo quería conducir por un método, es decir, por un camino cuidadosamente trazado y con los años aprendí que esos caminos se vuelven veredas caprichosas. Cuando menos lo esperamos ya nos metimos en un callejón sin salida o deambulamos al filo de un abismo.

Quizás mis dudas, en realidad, son ecos de una duda inicial y soy tan sólo el retumbar de una pregunta formulada hace mucho o quizás el sonido de un pensamiento que sigue vibrando por allí.

También creo ser corpóreo y entonces supongo que existo, pero de un tiempo a esta parte me doy cuenta que quiero tocarme y no puedo, como si fuera inasible para mí. Quizás es que soy el fantasma de mí ser, aun cuando todavía sea algo para los demás.

Incertidumbre. Podría salir por allí a pedirle al primero que pase que me pellizque, para ver si así logro conciliar mi ser con la certeza. Lo haría, claro, pero es posible que el susodicho suponga que estoy loco o que soy un depravado. A estas horas y en este día del año, en lugar de un pensador parecería un solitario desesperado o algún masoquista del pellizco.

No, demasiado arriesgado. Yo no pellizcaría a alguien que me lo pidiera en mitad de la noche por estas calles. Supondría que después del pellizco me pediría un beso o algo peor. No, no, no… Mejor seguiré suponiendo, en la soledad de mi estudio, que existo porque alguien, aún a esta hora, puede leerme.

Vuelta

Fecha: 28 de diciembre de 2017 Categoría: Agudezas Comentarios: 0

Hay quienes son felices asumiendo el triste papel de ser usados y abandonados, dejándose perder. Incluso vuelven solícitos a seguir jugando ese rol. Sucede que no se dan cuenta, pues se engañan suponiendo que son ellos/ellas quienes usan, abandonan y dejan perder a los demás.

Opciones y propósitos

Fecha: 28 de diciembre de 2017 Categoría: Casa de Empeños Comentarios: 0

Entre emprender, comprender o contemplar prefiero el solo contemplar.

Emprender implica impulsar o transformar y a veces el mundo no necesita cambios y más odiseas, sino el simple deleite de la existencia.

Comprender implica intentar aprisionar la realidad en un concepto, una idea, una fijación… a veces hasta en un estado de ánimo. Todo ello suena bastante deplorable, como si estuviéramos atrapados en la obsesión por el dominio.

En cambio, contemplar aquello que nos rodea, hasta saciarnos de su belleza o incluso de su imperfección, implica gozar de lo que existe sin lamentarnos de que exista ni cuestionarnos por su razón de existir.

Debo confesar, con cierta vergüenza, que gran parte de mi vida me la he pasado emprendiendo y comprendiendo, en lugar del simple gozo de contemplar sin complicaciones.

Bueno, nunca es tarde para cambiar. Puede ser un buen propósito para este año por iniciar.