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Esquilín

Fecha: 1 de diciembre de 2017 Categoría: Atisbos Comentarios: 0

Leo algo de la Paideia y un esquilín negro (así les decimos en Colima a unas hormigas pigmeas) deambula por mi página. Dos veces soplé para ahuyentarlo y retornó obsesivo, distrayendo mi mirada de las líneas de Jaeger. Inadmisible aplastarlo con la punta de mi dedo: crecí con los esquilines, como todo buen colimense y respeto en lo posible sus atareadas vidas. Me resigné a dejarlo por allí, sin más trámite, pero en algún momento, mirándolo sin prisa, descubrí que no es esquilín: es una letra que perdió su lugar entre los miles de palabras. Ya tengo un rato esperando a que se decida, se forme en el hueco que le espera y se tranquilice por fin, para dejarse leer sin sobresaltos. Grecia puede esperar a que el esquilín tipográfico llegue al sitio que reclama. ‬

14 de julio

Fecha: 1 de diciembre de 2017 Categoría: Atisbos Comentarios: 0

Ayer intenté releer La muerte de Danton de Büchner, pero el día fue tan ajetreado que me fue imposible. Se diluyó en un ir y venir por apremios laborales y otros pendientes. Intenté al menos, al llegar a mi habitación, disfrutar alguna película alusiva: el Danton de Wajda, La noche de Varennes o algo así, que por fortuna tengo a la mano. Imposible. Al llegar cometí el error de encender la pantalla y quedar embobado con un documental que apareció por allí. Desperté al amanecer sin recordar el momento en que cerré los ojos. En fin, no pude celebrar como se debe el 14 de julio. Que me perdonen los clásicos. El día de ayer no fue vivido a plenitud, pero ya vendrán otros 14 de julio.

Oportunidad

Fecha: 1 de diciembre de 2017 Categoría: Agudezas Comentarios: 0

En una maceta olvidada de un rincón crece una pequeña planta que nadie sembró. Algunos seres lo único que necesitan es oportunidad.

Cosa de ríos

Fecha: 1 de diciembre de 2017 Categoría: Cosa de Ríos Comentarios: 0

Los ríos crecen y fluyen.
Recuerdan lo que fueron sus caminos.
No abren otros, sólo reconocen lo que permitimos olvidar.
Alguien –insensato– levanta un hogar desesperado donde fue margen y un día descubre que el agua volvió, arrebatándole hasta los recuerdos
(No tenía muchos el desgraciado, claro, pero algo es algo)
Pero los ríos son indiferentes a nuestro pesar.
Siguen presurosos, arrastrando lo que fue:
botellas que dieron forma a una bebida,
bandejas que no soportaron el peso de las cosas,
plástico que fue un regalo.
Un día escuché risas y llantos, que el río arrastraba cuesta abajo.
Alguien arriba las soltó de la mano y se volvieron líquidas.
Quizás un día lleguen a las grandes aguas
(Allí un pescador solitario dirá que escuchó voces entre las olas)
El problema es que los ríos también arrastran lo que será…
Supe de alguien que quiso construir un sueño y el río se lo llevó antes de comenzar.
Si, nadie me cree: aquí se proyectó un delirio,
pero la futura corriente se llevó los planos,
una maqueta
los cálculos del ingeniero,
cerritos de arena y grava
y hasta los tímidos cimientos.
Miro mi hogar.
No es la gran cosa, pero lo levanté donde no había nada.
¿Habrá un río escondido bajo sus ladrillos?
¿Recordará un día que esto es suyo y se lo llevará?
Si eso ocurre iré por mis cosas abajo, recolectaré lo que pueda y lo volveré a levantar.
No todo…
apenas lo suficiente para iniciar otra vez.
Las otras cosas: las amargas, las que hice sin pensar, las que me fueron ruinosas, las que sufrí en silencio, dejaré que se pierdan entre las voces del mar.

Así quiso…

Fecha: 1 de diciembre de 2017 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0

Llueve y converso a solas. Olvidé mi libro, solté unas manos, cerré la puerta y seguí conmigo. Mis palabras rebotan mejor si me las digo y a la lluvia, gracias al cielo, no le importa si no la miro. Escampará mañana. Hoy la lluvia se queda porque así quiso…