El amor no existe.
Fue el invento de un desdichado
que algo quería dar
sin tener nada.
El amor no existe.
Fue el invento de un desdichado
que algo quería dar
sin tener nada.
El alma no existe.
Es el invento de algún griego
espantoso,
que dijo ser hermoso
por dentro.
Intento dar a mi vida una estructura argumental. A veces me salen buenos párrafos, otras son líneas desdibujadas o apuntes en desbarajuste. Pero aquí sigo, intentando dar sentido a mis propios garabatos y tratando de escribir una vida que valga la pena ser leída.
El hombre más fuerte y capaz puede verse torpe y tímido en una circunstancia inapropiada.
Saber es difícil, pero suponer que se sabe es muy fácil.
Los que saben dudan, pero los que suponen saber son apasionados en su equívoco y se niegan a admitir duda alguna.
La apariencia de certeza, errática y falsa, genera una emoción más intensa que la certeza real.
Aristóteles decía, en su Ética a Nicómaco, que quienes analizan a la realidad por opiniones, no por juicios profundos, parecen estar muy convencidos de sus propios dichos.