Es un odio lógico el de los yagos hacia los otelos: es el odio genético de lo que se arrastra hacia lo que vuela.
Es un odio lógico el de los yagos hacia los otelos: es el odio genético de lo que se arrastra hacia lo que vuela.
El paisaje es mitad lo que existe y mitad lo que el alma encuentra en él…
Hoy planté una canica. Espero que allí crezca un árbol de esferas iridiscentes que descompongan la luz del atardecer.
Encerré una jaula dentro de otra jaula. Quiero que aprenda lo que se siente el encierro para que deje abierta su puerta… Pero, a todo esto, ¿perderá su propósito, su razón de ser, su íntima naturaleza, una jaula abierta?
Un día los seres humanos aprendieron a erguirse. Otro día a dominar. Otro día a inclinarse. Sí, permanecer erguidos es una tarea difícil.