El genio, sin una circunstancia favorable y un oportuno estímulo, es sólo una mente extravagante y un corazón indeciso.
El genio, sin una circunstancia favorable y un oportuno estímulo, es sólo una mente extravagante y un corazón indeciso.
Sospecho que la existencia es un continuo hacerse a sí mismo y hacer algo por los demás.
Con los años se hace más difícil seguir haciéndose a sí mismo y lo que se hace parece cada día menos bien hecho.
Morir quizás sea no poder hacer más para sí mismo y para los otros.
Dejar de hacerse y de hacer.
Eso creo.
Decir «mamá» es retornar al primer alimento que recibimos en el mundo y recobrar el balbuceo con el que quisimos comprenderlo.