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Palmeras insólitas colimenses

Fecha: 28 de abril de 2011 Categoría: Galerías Comentarios: 1

Coordinación y texto: Rubén Pérez Anguiano
Fotografías: Javier Flores Cruz

Comenzamos…

Andaba el niño en la playa
y un señor se lo encontró.
El señor traía una guitarra
y le cantó una canción: 

Y en el mar está una palma
con las ramas hasta el suelo,
donde se van a llorar
los que no encuentran consuelo.

Al niño le dio tristeza
eso que el hombre cantaba.
Quiso encontrar esa palma
y llorar entre sus ramas

En el cielo había una palma
con las ramas hasta arriba,
donde se van a reír
los que gozan de la vida.

Y el niño supo por fin
que había palmas para todo:
palmas que lloran al suelo
y palmas que crecen al cielo 

El viento le dijo al río:
“Riégame bien esa palma
pa’ que cuando nos florezca
pueda alegrarnos el alma”

Entonces se despidió
del señor de la guitarra
y se fue a buscar aquel niño
las historias de las palmas.

Álbum de las cosas dichas…

Fecha: 19 de abril de 2011 Categoría: Álbum de las cosas dichas Comentarios: 2

Hablamos porque somos

mortales: las palabras

no son signos, son años.

Al decir lo que dicen

los nombres que decimos

dicen tiempo: nos dicen,

somos nombres del tiempo.

Octavio Paz

Conversar (fragmento)

°°°

Me siento bendecido. Es decir, bien dicho. Dios pensó en mí con alegría y no me cansaré de agradecérselo… Camino, leo, escribo, amo, vivo, muero. No puedo decir más, todo lo dijo.

¿Sueno vanidoso?

No, es lo justo. Todos tenemos algo por dar gracias. Algo qué decir por lo que dijo de nosotros. Cuando su decir encarnó la palabra entre nosotros.

 

°°°

Te digo tanto y tú dices nada. Y es que te preocupa mucho el “qué dirán”…

 

°°°

Dime lo que quieras.

De todos modos no dirás lo que quieres decir y mucho menos lo que debes decir…

 

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Qué dicha no tener qué decir y decirlo sin vergüenza…

 

°°°

Es que apenas dicen algo y enseguida se desdicen…

Mejor hagan de cuenta que no dijeron lo que todos sabemos que dijeron.

 

°°°

¿Ya ven? Se los dije.

Les digo que digan algo y nada…

Luego dicen que no les doy la oportunidad de decirme lo que andan diciendo.

 

°°°

Y el que no tenga nada qué decir que por lo menos diga algo, que diga —al menos— lo que no quiera…

 

°°°

Tú dices, él dice, yo digo, nosotros decimos, ustedes dicen…

Y al final parece que no dijimos nada.

 

°°°

Que nos diga!…

Que nos diga!…

Bueno, si nos dices te prometemos no decir nada.

 

°°°

Di que sí, di que sí…

No?…

Bueno, yo nomás decía.

 

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No me digas…

No me digas!…

No me dirás?…

Dime pues.

 

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Luego no digan que no les dije…

 

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Qué puedo decirles a quienes ya les dijeron de todo y pocas novedades esperan de los dichos de otros?

 

°°°

Todo lo que digas podrá ser usado en tu contra, así que mejor di que no tienes nada qué decir…

 

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Lo que tenía que decirles ya fue dicho, así que mejor no diré nada o diré muy poco… O mejor haré como que digo.

 

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Mejor no digas nada…

Ya me lo dijeron todo.

 

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Déjame decirte lo que dicen de ti: que no dices lo que debes decir y que cuando lo dices terminas diciendo que otros lo dijeron…

 

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Digamos todos algo a tiempo para que no se diga de nosotros que dijimos las cosas a destiempo… Digo.

 

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Ya no sé ni lo que dije…

Mejor digamos que nada dije antes que me digan lo contrario.

 

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Digámoslo así…

No quiero que se diga de mí que no sostengo lo que dije, pero tampoco se trata de decir que es cierto todo lo que dicen que dije.

 

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Sólo vengo a recoger lo que un día dije y me desdije…

 

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Dichoso es quien sabe lo que dice…

 

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Digo, luego existo…

 

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Yo sólo sé que nada digo…

 

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Dime con quién te juntas y te diré lo que dicen que eres…

 

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No me digas nada…

Mejor déjame decirte todo a mí.

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Antes que me digas eso déjame decirte a ti que de mí se dicen tantas cosas mal dichas…

 

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Ya mejor no digo nada, porque luego me lo dicen todo y muchas cosas que se dicen así terminan en una forma de mal-diciones…

 

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Digamos que no teníamos nada que decirnos pero quisimos decírnoslo de todos modos…

 

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Dígame usted si lo que digo está bien dicho o si sólo es un decir por decir…

 

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Si no decimos las cosas a tiempo poco podremos decir para defender nuestro dicho…

 

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Detesto decir «te lo dije», por eso mejor digo que todo lo dicho ya fue bien dicho y diga lo que diga haré como que no dije nada…

 

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Como decía Armando Ramírez: «Digo, yo nomás digo…»

 

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Yo quise decir algo, pero se me atragantó lo que quería decir…

 

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Cuantas cosas deben decirse y no se dicen, porque si se dicen resulta peor…

 

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Yo trato de olvidar lo que dije alguna vez, porque luego siento que me ando citando…

 

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Decir lo que uno quiere decir no cuesta nada… a veces.

 

°°°

Si no decimos las cosas a tiempo poco podremos decir después para defender nuestro dicho.

 

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Digamos que del dicho al hecho queda un buen trecho…

 

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Ya no sé qué decir.

Digamos que todo lo dije y si algo queda díganlo ustedes.

He dicho.

 

El ladrón y el filósofo…

Fecha: 26 de marzo de 2011 Categoría: La irreflexiva reflexión Comentarios: 1

«Creo que me apropio de modo brutal de las bocas ajenas», dijo Habermas. Añadió: «Incluso, aunque cito mucho y me apropio de terminología ajena sé que, muchas veces, mi empleo de los términos no tiene nada que ver con lo que los autores habían pensado». Cierto, a final de cuentas elaboramos sobre elaboraciones y los instrumentos para la siembra y la cosecha están por allí, a la vista y al disfrute de todos. Lo que se quiere es que sean bien usados. Nada de apropiarse de los instrumentos para pretender que nosotros los inventamos. Ya estaban allí. Sólo debemos usarlos con emoción y desenfado. A veces una expresión casi trivial del filósofo estudiado desencadena una serie de asociaciones y reflexiones que nosotros poseíamos pero sin lograr encajarlas adecuadamente y esa mínima expresión, dirigida a otra cosa, produce un efecto de agrupación fascinante. Uno de los raros placeres, casi místicos,de la reflexión íntima. Pero pensaba sobre esto y otras cosas cuando recordé algo más. Recordé a un viejo mafioso de la edad de oro italoamericana: Frank Costello, el llamado «Primer Ministro» de la mafia. Recordé que dijo algo que leí por allí (y cito de memoria): «Todo lo que soy es un ladrón. Es mi oficio. Si veía que alguien fumaba con un cierto estilo elegante me apropiaba de su estilo y lo hacía mío. Si escuchaba de alguien una expresión inteligente y sarcástica, la usaba para mis propios fines». No hay mucha distancia de por medio entre el filósofo y el elegante mafioso. Sólo los separó el tiempo y la materia sobre la que dieron rienda suelta a sus sueños….

Bendita duda…

Fecha: 11 de marzo de 2011 Categoría: La irreflexiva reflexión Comentarios: 0

¿Quién lo decía? ¿Jaspers, Kant?… El caso es que si el destino final del hombre nos fuera revelado de golpe arruinaríamos los mejores esfuerzos —los indagatorios, los inquisitivos, los indomables— que nos definen como humanos, los que nos vuelven seres en búsqueda de la perfección. El descubrimiento total de los secretos del mundo y el universo (en esta o en otra vida) nos arrojaría a la molicie, a la disipación o quizás a la profunda decepción. A final de cuentas cerraríamos en definitiva los esfuerzos por la libertad: ya no tendría caso buscar ni elegir… ni sería necesario hacerlo. Por eso la duda es una bendición. Nos permite analizar alternativas, equivocarnos, acertar a tientas y seguir buscando.

Ni líderes ni adalides

Fecha: 11 de marzo de 2011 Categoría: La irreflexiva reflexión Comentarios: 0

Si yo poseo la verdad entonces no debería preocuparme por convencer a todos. Al contrario, los demás deberían preocuparse por vislumbrarla y acercarse a ella. Cuando alguien pretende convencerme me pongo en guardia: me da la impresión que quiere sentirse acompañado en un camino falso o al menos dudoso. Lo errático es menos dramático cuando vamos en manada. Creo que la verdad es tan evidente que no necesita líderes ni adalides. Muchos menos verdugos o carceleros. ¿Utopía? Quizás. Después de todo la verdad, de existir, necesita ser comprendida y difunda por alguien, al menos para indicar el camino que puede seguirse. Pero si la verdad lo es no necesita anunciarse ni imponerse. No necesita nada. Solo ser. Que la duda circundante sea problema de los dudosos, no de la verdad.