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Yemas

Fecha: 26 de marzo de 2021 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0
Se alquilan las yemas de mis dedos este 14 de febrero.
Se alquilan las yemas de mis dedos, las que dibujaban caricias en su rostro frente al mar, una vez caminando por la calle, otras más en la banca vacía de aquel jardín.
Yemas desdibujadas. Sus pliegues, sus trazos epidérmicos, sus crestas y laberintos ya no quieren saber de sí.
Yemas huérfanas. No se regocijan más en la saliente de su perfil, esos pómulos labrados con pulimento y desdén.
Yemas que bordan lo inasible y no pueden imprimirse ―dactilograma de ilusiones― por sus mejillas en declive, con la huella de estar allí.
Yemas resecas. Ya no logran preservarse, petrificarse yo diría, en el goteo ámbar de sus poros.
Yemas dubitativas… ¿Para qué conservarlas? Mejor alquilarlas, que den alguna renta, que hagan algo para mí. Quizás ponerlas en subasta, rematarlas, dejarlas ir.
Yemas ingrávidas, anhelantes de anclaje, de posarse con regocijo, de señal propicia de aterrizaje.
Yemas errantes a la búsqueda de una patria prometida: epidermis sin confusión, locura, culpa o egoísmo.
Yemas extraviadas a la caza de una superficie dispuesta a ser hollada, de un solar sensible que no quiera sacudirse esa táctil opresión.
Yemas en ruina. Hacer algo con ellas mientras sigan como tales, afanosas en el puro querer tocar.
Yemas confusas. Que hagan algo, cualquier cosa, que las distraiga de seguir tanteando y tonteando hacia la nada y el pesar.

Nubes y piedras

Fecha: 26 de marzo de 2021 Categoría: Atisbos Comentarios: 0

Un día me dio por amar a las nubes, pero son un tanto ingratas: siempre van a la deriva, sin conciencia de su deambular, así que puede uno terminar torcido y ciego de tanto seguirlas por el cielo y ellas ni cuenta se darán. Entonces fijé objetivos más realistas y me propuse amar a las piedras. Fue gratificante. Las piedras siempre están a la mano, se pueden agrupar, clasificar, hacer montículos con ellas y arrojarlas por allí si uno se siente harto ese día. También es posible convertirlas en arma y usarlas para abatir los montículos que construiste el día anterior. Nada mal: las piedras permiten abatir al objeto amado que en realidad son otras piedras. Es como convertir al amor en un arma, lo cual pocos consiguen. También se pueden construir frases como si fueran muros. Por ejemplo: “hacer de piedras corazón”, “mi pétreo amor” o “ese amor descalabrado”. En fin. Pero ya me están comenzando a hartar las piedras con todo y sus bondades. Elegiré otras cosas susceptibles de ser amadas, menos las flores. Las flores me parecen un tanto artificiales (quizás por culpa de los invernaderos) y altaneras (quizás por tanto colorido). Ya veré.

Eso

Fecha: 26 de marzo de 2021 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0
No nací con eso,
lo que sea eso
o mejor dicho: lo que sea que eso sea,
así que debo hacer lo posible con lo que tengo.
No es mucho quizás,
pero algo es
y eso que es podría ser eso
que hace posible lo que sea.
Bueno, eso digo yo,
así que si puede ser
pues entonces que sea.

Senderos

Fecha: 26 de marzo de 2021 Categoría: Agudezas Comentarios: 0

Al descender de una cuesta debe elegirse bien el sendero. Es difícil un bajar seguro, mucho más que un subir intempestivo.

En las cimas

Fecha: 26 de marzo de 2021 Categoría: Atisbos Comentarios: 0
En las cimas de la desesperación queda arrojarse al vacío o bajar poco a poco. Eso diría Emil Cioran (creo, pero no estoy seguro)
Quizás sea mejor evitar la caída (demasiado dramática) y el descenso gradual (bastante aburrido).
Mejor quedarse por ahí, disfrutando el paisaje.
Esperar un rato.
Que se agote el vendaval.
Que escampe el chubasco.
Que amaine el torrente.
Aguardar, para que el ánimo se reencuentre.
Para mirar, al fin, la vida de otra forma.