Las calles están llenas,
pero de ausencias,
deambulan renuncias, absurdos, incoherencias…
Pasean insensatos sus dolencias,
y alguien por allí,
casi desnudo,
grita que todo aquello también es suyo.
Las calles están llenas,
pero de ausencias,
deambulan renuncias, absurdos, incoherencias…
Pasean insensatos sus dolencias,
y alguien por allí,
casi desnudo,
grita que todo aquello también es suyo.
Mi saludo respetuoso para quienes creen en el amor.
Que siempre sean correspondidos, nunca traicionados y jamás experimenten desilusión.
Que en su camino encuentren la coincidencia en lo esencial y apenas la discrepancia en lo superfluo.
Que no se pongan en la mira de la envidia, ni los lastime la habladuría.
Que no los contagien los desafortunados con la amargura.
Que estén satisfechos con lo que llega, sin que lo anhelado se vuelva obsesión.
Que no les caiga el silencio y que no les hagan mal tercio.
Que los anime la complicidad y que nunca esta loca realidad les arrebate los sueños.
El alma no existe.
Es el invento de algún griego
espantoso,
que dijo ser hermoso
por dentro.
De un tiempo a esta parte el pasado camina conmigo. A veces lucha por detener mis pasos, pero luego desiste, calla y sigue caminando. Quizás añora el color y dejar de ser la sombra. Quizás sólo quiere no ser olvidado.